
THE EAR AND THE EYE
EL CONSORT DE TRAVERSOS MICROTONALES
Durante dos años de investigación artística en la Hochschule für Musik de Basilea, la directora artística Mara Winter completó un ciclo de piezas microtonales informadas por el color para cuatro flautas renacentistas. La colección musical resultante, The Ear And The Eye, utiliza la paleta acústica del consort de traversos del siglo XVI para explorar conexiones personales e históricas entre la percepción del color y la microtonalidad.
“Al inicio de la investigación recopilé descripciones históricas sobre la relación entre color, número y armonía, usando estas fuentes para buscar nuevos enfoques para elaborar relaciones de altura (pitch) en mis propias composiciones.
En algunos tratados históricos pude observar que no solo los colores mezclados proporcionalmente y estables se comparaban con la creación de consonancias musicales, sino que también había reconocimiento de los colores ilimitados no cuantificables e intervalos que ocurren dinámicamente en la naturaleza y la armonía.
Usé una selección de este material histórico para inspirar nuevos métodos de trabajo al abordar la interpretación del repertorio cromático y enharmónico del siglo XVI, así como para mejorar la comprensión de las técnicas interpretativas en el consort de traversos renacentistas.
A través de las técnicas que desarrollamos al interpretar estas piezas, sentimos que pudimos ampliar el rango expresivo del consort de traversos al interpretar polifonía original del siglo XVI. Nuestro lenguaje expresivo se convirtió en un dialecto compartido dentro del conjunto, con asociaciones y desencadenantes únicos.”
Notas sobre las piezas
1. Incarnadine, A = 415 Hz, alterada por tonos de rojo.
“Incarnate” significa que un espíritu o concepto encarna forma humana; “incarnadine” se refiere al rojo escarlata o rosado del color de la carne humana. Los sonidos en esta composición utilizan el concepto aristotélico del color —percibido a través de un “medio translúcido”— como punto de partida para crear una atmósfera armónica en la que intervalos sutiles y flexibles tiñen nuestra percepción del tono. Las flautas crean un sonido inestable, en continuo movimiento —similar a los manierismos de algo efímero momentáneamente encarnado en la forma humana imperfecta, antes de escaparse nuevamente de nuestro alcance.
2. Hyacinth, variaciones sobre F = 333 Hz, lavada por matices de azul.
La música en Hyacinth avanza a través de “ventanas” sucesivas, durante las cuales aparecen superficies dentro de la atmósfera coloreada circundante. Estas formas se generan dentro del mismo medio sonoro que las contiene. La “ventana” azul claro a través de la cual el oyente contempla permanece constante, y dentro de ella ocurren muchas transformaciones. El paisaje sonoro se construye a partir de la consonancia fundamental entre F y C. Hyacinth medita sobre la identidad de estos dos sonidos.
3. Smaragd, el espacio brillante entre una proporción perfecta 4:3, visualizado por el color verde.
Intentamos la máxima profundidad textural en la música mediante el uso de tonos de combinación, batimientos, glissandi y multifónicos. La palabra “smaragd” proviene del latín smaragdus, que significa esmeralda, considerada el matiz verde más espiritualmente potente en el siglo XVI. En Smaragd, la proporción musical 4:3 forma un contenedor esmeralda, dentro del cual interactúan diversas superficies, materializadas por estrategias de sombreado y esculpido en el sonido de las flautas. El techo superior de la arquitectura armónica, “G”, representa la luz, la energía celestial. La nota inferior, “D”, encarna su contraparte oscura y terrenal. Combinadas, su fuerza “es sobre toda fuerza”. Este intervalo se personifica en su forma pura en los últimos momentos de Smaragd.